Francisco

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El Náufrago V. El Encuentro

In El Náufrago on 29 febrero, 2008 at 17:38

Lo oía…

Podía oírlo muy en la distancia. Un canto dulce y triste a proa de mi embarcación. Se colaba entre la niebla y me arrastraba hacia él, como si no hubiese más camino que el que aquel sonido me marcaba.

Hacía días que navegaba en un banco espeso de niebla. Lo cual no me preocupaba en absoluto. Aquel que conoce que existe el Sol, no teme porque temporalmente lo pierda, sabe confiado, que tiene que continuar el Viaje. Además la Luz tiene un brillo especial entre la niebla, es como una promesa de totalidad cercana. Las Tinieblas existen para dar sentido a La Luz.

Así que no tenía ningún miedo.

Pero de pronto me acordé.

Aquellas historias que otros navegantes me habían contado de cantos en la noche que arrastraban a tu embarcación y al final terminaba estrellada contra algún arrecife traicionero.

Tenía que cambiar el rumbo inmediatamente. Todo concordaba. Aquella dulce voz, la Niebla.

Pero no podía evitarlo, me sentía inexorablemente atrapado y me dejé llevar.

Llegué a una playa gris y mi barca se varó en su orilla.

Una cosa es navegar aunque no puedas ver. Tu mundo se reduce a los límites conocidos de tu embarcación y puedes controlar lo inesperado, sientes el Mar como un colchón protector que te circunda y protege. Pero otra cosa es estar varado en un sitio desconocido y pensar que no controlas nada de lo que pueda haber en ese Universo exterior e inexplorado. El Colchón protector ya no existe.

Si me hubiese acordado de todas las veces que había naufragado. De cómo de repente me había visto flotando en el inmenso mar, sin ningún apoyo ni seguridad, probablemente no habría pensado eso. Pero la memoria del Ser Humano es frágil y nos acostumbramos con facilidad a la comodidad, olvidando los quebrantos anteriores.

No me atrevía a salir de la balsa. Mi Mundo estaba allí ¿y si desaparecía? Seguramente podría hacer otra, pero ya me había acostumbrado a aquella. ¿Por qué cambiar?

-¿No vendrás?

Oí que preguntaban muy cerca de mí.

Era aquella Voz maravillosa que me había atraído hasta allí.

Sin dudarlo un momento salté de la barca y corrí entre la niebla buscándola. Esa Voz…yo la conocía, la había oído en sueños. Esa Voz, era de ELLA. Ella existía en algún sitio en aquel ignoto blanco y yo tenía que reunirme con la que me llamaba.

De pronto apareció, apartando las Brumas a su Paso. Aquella Niebla brillaba con un blanco deslumbrante, solo porque Ella estaba allí. Portaba la Luz y me llamaba.

En cuanto la vi, supe que había vuelto a Casa. Ella era mi Mar y cuando apareció supe que todo tenía sentido. La luna, las Estrellas, el Sol, el Océano, todo era un decorado. Solo Ella era Real. El Camino era ese, la Meta estaba allí. Al Final estaba claro. Por fin me había completado

Lloré. Sentí que mi Rostro se inundaba de lágrimas por la inmensa Felicidad que me embargaba. Todos aquellos Naufragios, las noches a solas, mirando las estrellas y preguntándome el porqué de aquel Navegar, ahora lo entendía Todo.

Sin embargo ¡qué equivocado estaba! ¿Cómo nos puede llevar el Amor a Justificarlo en lo Caduco? El Amor es eterno…pero en aquel momento, el Tiempo se había detenido para Mí.

– ¿Por qué no apareciste antes? Le pregunté

– Tenías que matar al Dragón. Me respondió

Y al decir eso me acarició el pelo y me sonrió.

¡Dios Mio, aquellos Ojos! Aquellos Pardos Ojos. Había un millón de tormentas en ellos. El Sol se ponía y Amanecía al mismo tiempo. Sentí que había un abismo inmensurable en el interior de sus pupilas y yo quería dejarme caer en él. Quería acunarme en aquellas pestañas larguísimas. Quería cubrirme con aquel pelo suave y brillante.

– ¿Un Dragón? – Pregunté extrañado – Navegando, solo he visto Gaviotas. ¿De qué Dragón me hablas?

– Todos los caballeros persiguen dragones. Tú no eres una excepción. Has venido cuando tu armadura ha terminado de forjarse en el combate. Has derrotado a todos tus Enemigos y ahora vienes a Mí. Para liberarme, para pasar la última prueba. En ti confío.

Y depositó un tierno beso en mis labios…

Pues claro, yo era un caballero, mataba dragones y liberaba princesas. Tenía una armadura y había acabado con todos mis Enemigos…

No tenía ni idea de lo que hablaba. Pero hubiera sido lo que ella quisiera, porque yo no veía más que unos Ojos Pardos llenos de Viento y Nieve

Me sonrió y me dijo:

– No podía ser Feliz sin ti. Por fin has aparecido. ¿Me liberaras?

– ¿Liberarte? ¿De Quién? ¿Quién te tiene presa? Pregunté.

E inmediatamente sentí una furia incontenible. Hubiera roto el Firmamento, hubiera apagado el Sol, solo por liberarla. Sus Enemigos eran los míos. Defendería a mi Princesa hasta el último hálito que pudiera tener de vida. La Sangre en mis venas solo bombeaba por y para Ella. Si era preciso la derramaría. Entregaría mi Ser, solo por hacerla Libre y Feliz.

Sus ojos se cubrieron de tinieblas y una lágrima solitaria rodó por su mejilla. Me vi reflejado en esa gota y también vi un Mar de Estrellas y Cometas que cruzaban al fondo. Sin embargo, estábamos rodeados por la niebla. Solo iluminada por la Luz que desprendía mi Princesa.

– Él tiene la culpa. Y señalo a la distancia. Habita en las montañas oscuras y ha cubierto mi isla de niebla, para que no disfrute viendo el Sol, para que los luceros no vengan a hacerme compañía. ¿Acabaras con él, caballero mío?

¡Oh Dios Mio, como brillaba el Ascua de Amor Verdadero que tenía en mi bolsillo! Sentí que su calor me abrasaba. Subía hasta mi cabeza y cubría mi vista con un velo rojo.

¡Malvado, criminal! ¿Cómo podía hacerle daño a ella? A esa criatura angelical que justificaba mi existencia con su sola presencia.

– ¡Por supuesto, que lo haré! Y me puse en pie con determinación.

Ella se giró y recogió algo a su espalda. Al Volverse de nuevo a mi, descubrí que tenía una espada de Luz en la mano.

– Toma. Utilízala contra él. Mátale y regresa. Seré tuya para siempre y las Tinieblas desaparecerán.

Aferré el frío acero en mi mano. Aquella Espada parecía tener vida propia. Por un momento un fogonazo terrible cruzó por mi mente. Vi la Espada cubierta de Sangre. Esa Sangre pertenecía a muchas personas distintas que habían sucumbido por su filo.

Bueno, al fin y al cabo para eso son las Espadas, ¿no? Están hechas para derramar sangre, para cercenar Vidas.

Yo Portaba la Espada. La Blandiría en una Causa Justa. Liberaría a mi Princesa de aquel Ogro Maldito. Tenía por fin, una Misión Clara, un Objetivo que alcanzar.

El Premio me esperaría a mi vuelta.

Me interné en la Oscuridad en busca de mi Enemigo….

Francisco Muñoz

Escrito en la Playa de Los Locos. Suances. El 29 de Febrero del 2008

Aurora cuenta su experiencia en Valinhos

In Valinhos on 23 febrero, 2008 at 14:15

Os traslado el mensaje que Aurora me ha mandado contando su experiencia en el Bosque de Valinhos (Fátima, Portugal)

Gracias Aurora por compartir esta experiencia con todos nosotros

 

 

MI EXPERIENCIA EN VALINHOS

 

También lo prometido es deuda.

 

Como tú bien sabes Francisco, hacía mucho tiempo que yo quería ir al Bosque y nunca habíamos podido coincidir por diversos motivos. Ahora creo, después de vivir esta intensa experiencia con vosotros, que las cosas en la vida suceden siempre en el momento adecuado y con la compañía adecuada. El momento, sin duda era este y lo tenía que compartir con Arancha y contigo, ya que, no sólo disfrutamos de una noche mágica sino que, creo, nos aportamos cosas respectivamente los tres como personas humanas.

 

Yo no tenía ningún problema en especial, o eso creía yo, aunque sí sentía la necesidad ir al Bosque. Cuando entramos por la noche en el Bosque, y conforme  íbamos avanzando en el camino, yo comencé a sentir a la vez una multitud de sensaciones: me sentía con respeto, llena de paz y amor y profundamente emocionada. A medida que íbamos avanzando y mirando al cielo, empecé a sentirme libre, como parte de ese maravilloso universo que teníamos delante, protegida y con un gran sentimiento de alegría y plenitud.

 

A continuación quedamos todos maravillados, como muy bien explica Arancha, observando ese inmenso arco de color blanco brillante que rodeaba a la luna, y que no estaba cuando entramos en el Bosque. Yo creo que ese inmenso omega fue como una enorme señal para los tres, por lo menos para mí también fue así. Yo también veía y sentía en el Bosque constantemente “sombras” que se movían o nos acompañaban hasta que le dije a Francisco: Yo veo sombras y el me respondió: Es que las hay.

 

Después, yo también elegí mi árbol y me abracé con fuerza a él. Mientras estaba en contacto con él me sentí muy protegida, aliviada y sin ningún tipo de temor, como si él en ese momento cuidara de mí. Mi sensación, curiosamente, no fue de dejar tristeza, quizá porque tampoco era eso lo que yo llevaba, sino que fue de mucho amor, como sentirme abrazada a un ser muy querido y que, a su vez sabes que te ama, también sentí mucha emoción y felicidad así como mucho fuego en el corazón, como si se me desbocara. Me costo desprenderme de él como te cuesta deshacerte de un abrazo que no quieres que termine pero teniendo la seguridad de que, en algún momento de mi vida volvería otra vez para agradecerle y abrazarle.

 

A la mañana siguiente el Bosque estaba precioso, lleno de luz y paz. Volvimos a visitar a “nuestros árboles” y a caminar por los mismos sitios que la noche anterior. Y a volver a visitar a la Virgen, cuya energía lo llena todo. Incluso a plena luz del día yo  seguí sintiendo señales que me llegaban de este lugar mágico. Es increíble.

 

No obstante, fue justo al volver a Madrid, cuando comencé a entender también el significado de ese omega. Yo, a nivel anímico, que andaba muy cansada, me he estado sintiendo mucho mejor, desbordada de energía y positivismo y, sin darme cuenta, he ido cerrando una etapa de mi vida para abrir otra mucho mejor. Durante este tiempo, le he dado una oportunidad al amor, yo que llevaba tanto tiempo con miedos y cerrada a él. También he estado haciendo mucho caso a mi intuición y a esas pequeñas señales y he ido cerrando muchos círculos y desprendiéndome de cosas y personas que, no sólo no me aportaban nada, sino que estaban bloqueando mi camino y mi energía con envidias, intereses y tonterías y, he vuelto a recuperar ese espíritu entusiasta y luchador que yo siempre trato de tener pero que a veces me abandona. Vivo los días sintiendo la presencia de Ntra Señora en mi vida y sé que cuando estoy dudosa con algo, ella me ayuda a tomar la decisión justa y adecuada.

 

Por supuesto, gracias también a esos buenos amigos y personas que te ayudan desinteresadamente  y saben escuchar como tú. Gracias Francisco.

Arancha cuenta su experiencia en Valinhos

In Valinhos on 12 febrero, 2008 at 14:08

Lo prometido es deuda.

Os copio el mail que Arancha me ha enviado contando su experiencia en Valinhos el pasado 25-26 de Enero.

Muchas Gracias Arancha por compartir tu experiencia con todos nosotros, espero de verdad que encuentres la LUZ.

"Hola Francisco, como te prometí compartiré mi experiencia en el bosque contigo y todos tus amigos, con los que ya has estado allí y con los que no. Ante todo agradecerte tu invitación, ya que fue una vivencia corta pero intensa.

Como en todos mis viajes a Portugal siempre termino perdiéndome, pero ahí esta lo emocionante de viajar, sin prisa, con calma. Al llegar conocí a tu amiga con la que compartiríamos algo que no sabía muy bien qué sería. Antes de ir me dijiste que podía leer la experiencia de otros amigos que te acompañaron en otros momentos, la verdad es que no tuve tiempo pero también preferí no hacerlo para evitar que el poder de la autosugestión predeterminara lo que podía sentir.

Cuando llegamos al bosque, tenía la sensación de paz y de llevar la mente y el alma abierta, no quería cerrarme a las sensaciones que allí pudiera tener.

Mientras caminábamos por el bosque se respiraba una inmensa tranquilidad, los tres mirábamos continuamente al cielo, a las estrellas, a la luna, yo sobre todo a la luna. Siempre me ha atraido la fuerza que transmite, será porque soy del signo de cáncer y la luna nos influye mucho. No recuerdo cuanto tiempo pasó pero por lo menos estuvimos caminando media hora. En un momento nos paramos en el camino y de repente al mirar de nuevo a la luna pregunté ¿vosotros veis lo mismo que veo yo? y Francisco me respondió: si. En lo alto del cielo, ahora, había un inmenso arco de color blanco brillante, era como un arco iris blanco que rodeaba a la luna. Ese arco no estaba allí cuando entramos en el bosque, habíamos mirado constantemente al cielo y antes no estaba allí. Al final del arco había nubes, de manera que parecía un inmenso omega, hacía unos días un amigo me habló de la simbología de alfa (principio) y omega (fin). Allí estábamos los tres mirando un inmenso omega que simbolizaba tal vez las respuestas que iba buscando, el fin de algo para comenzar un nuevo camino en mi vida. El arco permaneció en el cielo mas de media hora y empezó a abrirse por el medio hasta que fue desapareciendo.

Seguimos caminando hasta que elegimos nuestro árbol, tras elegir el mío, de tronco grueso y tacto aterciopelado por el musgo, le pedí permiso para dejar allí todas mis penas, yo creí permanecer allí 5 minutos, pero por lo visto pasaron mas de 15. Mientras permanecía allí abrazada a aquel árbol, descargué todas mis desilusiones, penas, temores, mi llanto me acompañó durante largo rato y tuve una sensación extraña, mi mano izquierda y mi cara eran las partes de mi cuerpo que estaban en contacto directo con el árbol, pues la mano derecha estaba sujetando la vela que llevábamos para alumbrar el camino. De repente sentí como si de mi cuerpo fluyera hacia el árbol una inmensa  energía, mi mano y muñeca izquierda estaban liberando todas esas penas, sentí realmente un calor que casi llegó a quemarme en contacto con el árbol. Me sentí tranquila y en paz conmigo mismo.

A la mañana siguiente volvimos al bosque, ya de día, parecía distinto, la magia de la noche aún estaba allí pero de diferente manera. Durante todos estos meses he pedido respuestas y señales a mi abuela, que me guíe en mi camino, que me ayude a no tomar decisiones equivocadas y ella me ha mandado esas señales a veces de forma inmediata, se que me escucha y me cuida. Por la mañana en el bosque pedí a mi abuela y a la virgen que me guiaran y la respuesta que recibí en medio de esa paz fue: escucha a tu corazón y a la voz interior que todos llevamos dentro.

No hay camino insalvable, ni pena que pueda con nosotros, la fuerza que tenemos dentro nos hace superar todos los problemas de la vida, siempre hay que mirar de frente al futuro de forma positiva y sobre todo yo siempre trato de hacerlo con una sonrisa en los labios, una sonrisa que me ha acompañado toda mi vida y que nunca perderé por muy difícil que se vuelva el camino. Siempre hay una mano amiga que nos ayuda a seguir adelante, la tuya Francisco es una de esas manos. Muchas gracias por todo"

El Naúfrago IV. Después de la Noche

In El Náufrago on 11 febrero, 2008 at 20:14

Habían pasado algunos días y continuaba navegando. Los círculos se habían cerrado. Nada temía ya. Mi experiencia en aquel mar sombrío y muerto, me había enseñado que hay que cerrar el pasado para poder vivir el presente. La Vida se bebe, a veces de un trago, a veces sorbito a sorbito.

Tomamos decisiones que nos marcan y el miedo al futuro, a veces, nos impide mirar más adelante. Nos acurrucamos en situaciones que no nos aportan nada, por miedo a dar un portazo y que se nos caiga nuestro mundo. En realidad cuando se llega a ese momento, el mundo que habíamos conocido no existe ya.

Pero intentamos inventarlo, vivir de mentiras porque tenemos miedo a la Verdad.

¡Con lo fácil que es hacer un barquito y salir a navegar!

Hay miles de mares inexplorados. Mil puestas de sol que observar. Cielos infinitos que nos cubren. ¿Por qué tener miedo a la Soledad? Llegamos solos y nos hemos de ir solos. Ese es el destino y la grandeza del Ser.

Navegantes habrá que nos acompañen en algún momento y disfrutaremos de su presencia, nos enseñarán y compartiremos. Pero en otros momentos no hay más remedio que navegar a solas. Sortear las mareas que la Vida nos mande.

No somos marineros de estanque, estamos hechos para surcar Mares Inmensos y para descubrir.

Lo importante es ser feliz, es nuestra misión primordial. Pero sin poner nuestra felicidad en manos de nadie, puesto que nadie tiene la llave de nuestra felicidad y nadie nos ha de completar.

Tú, sólo tú, tienes los medios para lograrlo, por ti mismo, porque somos depositarios de la Chispa Divina, porque somos todos hijos del mismo Padre.

Y El Padre no te quiere triste, no te olvides de ello.

Por arriba una gaviota volaba en círculos alrededor de mi barco. 

De pronto, empezó a llover. Era una lluvia fina. Sentí que me vivificaba y me confortaba. Era como si me limpiase de todos mis miedos y dudas. ¿Pero no había nubes? ¿De dónde viene este agua?

Es la lluvia de la Esperanza

Mi amiga la gaviota había vuelto.

¿Dónde te habías metido? ¿Eras tú la que volaba sobre mi barco? ¿Por qué no me dijiste tu nombre? ¿Por qué…?

Veo que ya no te interesa la lluvia, ¿verdad?– Me interrumpió

Si, claro que me interesa, pero nunca respondes a mis preguntas.

Preguntas lo evidente, a lo mejor es por eso– Contestó

Pero bueno, ¿cómo que lo evidente?. No entiendo nada. Esta gaviota, o lo que sea, me quiere volver loco. Para mí, nada es evidente. Soy hombre, no me entero de la mitad de las cosas. ¿Por qué no me habla claro?…se nota que es chica.

¿Qué te hace pensar que soy hembra? Me preguntó

¡Vaya, se me olvidó que me lee el pensamiento! En realidad yo no entendía nada de gaviotas.

Das muchas cosas por sentadas, ese es uno de tus principales problemas. Los prejuicios te ponen barreras. Te defiendes sin necesidad. Distorsionas la realidad, porque ya la has preconcebido y eso te lleva a juzgar. Cuanto más juzgas menos Amas. Sin Amor no hay viento que hinche tu vela y no puedes navegar. Por eso te quedaste atrapado en el Mar del Olvido. ¿No lo recuerdas?

No lo recordaba así– dije-. Creí que me había quedado allí, porque tenía que a cerrar círculos y aprender lo que es la Vida y…

Impresionante.- Me interrumpió- Llevo volando una eternidad y todavía no se qué es la Vida. Y tú lo has descubierto en una noche.

Me dijo aquello con una sonrisa en el pico.

¿Pero desde cuando se ríen las Gaviotas?

– No amiguito, no has descubierto lo que es la Vida. Te quedaste allí, porque tu vela se desinfló, porque olvidaste lo que era Amar. Porque la yesca de Amor Verdadero que te dio el náufrago de la isla, se había apagado.

No, no puede ser. Pensé aterrorizado

E inmediatamente miré en mi bolsillo….la yesca con amor verdadero, estaba apagada.

Sentí que en aquel momento, ya no me importaba nada y lloré. Lloré como un niño, porque había perdido el Amor Verdadero. Me acordé de mi estancia en la Isla, de las noches de luna y estrellas. Recordé el olor de la Vida y lo que significaba sentir la seguridad y la compañia .

Pero la yesca estaba apagada, y yo no podía cambiar eso.

No tenía ganas de navegar, quería hundirme en ese mar y que me llevara la corriente, adentro, muy profundo. Ya nada tenía importancia.

Ves como no has aprendido lo que es la Vida –Me dijo la Gaviota- Tanto navegar y sigues sin enterarte. Te dije que aquella lluvia era la lluvia de la Esperanza. Brilla el Sol y llueve. Abre los ojos y MIRA.

Cuando por un momento deje de llorar, vi lo que aquella Gaviota me quería enseñar

Al fondo del mar, entre la lluvia y el cielo. Allí, muy alto y distante, llenándolo todo de un paraíso multicolor….se estaba pintando un ARCOIRIS

Francisco Muñoz

Escrito en Jerusalen el  8 de Febrero del 2008