Francisco

El Náufrago VI. El Enemigo

In El Náufrago on 24 marzo, 2008 at 16:28

Continué subiendo hacia la cima de la montaña. No veía nada. La Niebla lo enseñoreaba todo y me obligaba a andar a tientas. Me golpeaba con el ramaje y me laceraba la piel. Caía y me volvía a levantar. Pero impulsado por el deseo terrible de acabar con mi Enemigo, continúe. De mi mente se había apoderado la obsesión de la Venganza, tiñendo mi vista de un velo de ira rojo que me impedía pensar.

Tarde varias horas en ascender y a medida que subía, noté que la niebla se disipaba. La cumbre ya estaba próxima por fin. Cumpliría mi misión. Para ese momento y esa hora me habían creado. Haría el Bien, aunque para ello tuviera que obrar Mal….¡qué equivocado estaba!

Un túmulo me recibió al doblar un recodo del camino. No había ningún símbolo en él y no le di mayor importancia, pero a los pocos metros encontré otro y luego un poco más distante uno similar. Conté diez. Parecían, efectivamente, tumbas pero no pude estar seguro hasta que al llegar al último lo observé. Había unas flores encima. Alguien las había dejado como un mudo homenaje. Ya no me cabía la menor duda. Había gente enterrada allí. Aquello era un cementerio. ¿Quienes eran? ¿Víctimas quizá de mi Enemigo? Pero entonces, ¿por qué había depositado flores en aquella tumba?

Estaba ya muy cerca cuando oí la voz…

Has tardado mucho. Llevo una eternidad esperándote.

Saqué mi espada de su vaina y di un salto adelante, hacia donde se oía aquella voz. Acabaría rápido y volvería al lado de mi princesa. Jamás me volvería a separar de ella. ¿Pero acaso el Amor tiene algo que ver con el Odio?

En aquel momento yo pensaba que si. Que todo lo justificaba mi deseo de liberar princesas y beber de sus labios preciosos. Necesitaba naufragar en el mar de sus brazos. Necesitaba vencer y rendirme luego. No había ya mas Vida que la Suya. Quería encadenarme por siempre, a cadena perpetua en aquella dulce prisión que formaban sus ojos y su pelo.

¡Que limitados somos y que desprendidos y frágiles nos vuelven los sentimientos! Es cierto que el Amor lo mueve todo, también lo mueve el Odio, pero al fin y al cabo es el mismo sentimiento, solo que cambiado de signo.

Mi espada parecía haber cobrado vida por sí misma. Reclamaba su premio y yo estaba dispuesto a dárselo. Allí estaba el Ogro que había encadenado a mi princesa. Aquel que la tenía presa en aquella prisión de niebla y frío. Su reinado había acabado. Allí estaba yo, que haría vencer al Bien sobre el Mal y que pondría fin a todo aquello.

Pero…..

Lo que vi no tenía aspecto de Ogro, ni siquiera de hechicero malvado. Allí solo había un anciano vestido de blanco que me miraba con una profunda ternura. En sus ojos no vi miedo, solo una profunda comprensión y Paz.

-¿Como está Ella? ¿Sigue habiendo un huracán en sus ojos? ¿Sigue iluminando la noche con su presencia?- Me preguntó mirándome a los ojos.

La espada se me cayó de las manos. Toda mi seguridad, mi anhelo de venganza y sangre, cayeron también por tierra. Yo no era ningún asesino y mucho menos de ancianos indefensos. El mismo Amor que a mi me había impulsado a subir a aquella Montaña, se vislumbraba en los ojos de esa persona.

Me mandó matarte– dije con vergüenza- Me dijo que la tenías presa, que habías rodeado su mundo de niebla y frío para que no pudiera ver las estrellas. Me contó que eras el causante de su desgracia y que yo tenía que liberarla.

Lo se– respondió- Hace muchos años a mi me dijo lo mismo. Subí hasta aquí y maté a mi antecesor, igual que él había matado al suyo. Hoy reposan todos cerca de mi. No pasa un día sin que me acuerde de ellos…pero yo era tan joven y en aquel momento no comprendía. Era casi tan joven como tú.

Y entornó su vista. Me pareció que lloraba.

Miré hacia abajo, hacia donde estaba mi princesa. Esta vez me di cuenta de que no había ninguna niebla. Podía verla allí, al pie del acantilado, observando como morían las olas a sus pies y esperando…

Y ante esa visión mi Esperanza se derrumbó. Me di cuenta de que todo era Falso. Yo no era su Caballero. Ella no me había esperado a mi. Nada de lo que yo pudiera darle sería suficiente. Le habría dado mi Alma, todo lo que significaba algo en mi Vida, pero hubiera sido inútil.

Me sentí vencido. Cayeron sobre mi todos los años de viaje en soledad, como una losa que cerrara la puerta de un sepulcro eterno. Estaba allí, al lado de ella, tan cerca y sin embargo tan lejos. ¡Dios Mío, si pudiera hacerla mía! Si la pudiera hacer comprender que le Amo con todas mis fuerzas, que todo es posible si confía en mi. Si por un momento quisiera navegar conmigo. No pediría nada a cambio, me conformaría con mirarla en la distancia. Me alimentaría de sus besos, aunque no fueran sinceros.

Pero yo sabía que aquello era una quimera. El Amor siempre busca algo a cambio. Necesita saber que no bebe en pozos secos ni hastiados. Necesita renacer cada mañana y acunarse en la posibilidad de un rescoldo. Sin esa mínima posibilidad, el Amor huye para salvarse. Porque no hay nada que aterre más al amor que la desesperanza y la Muerte. El Amor es Vida y la Vida busca perpetuarse.

En aquel momento dije Adiós a mi Princesa. El Hechizo se había roto para siempre. Creí morir allí mismo….

– Ven, te sacaré de aquí– Le dije al anciano.

Y le tomé en mis brazos. ¡Qué poco pesaba! Su Existencia se había consumido por aquel Amor imposible. Ese Amor que a mi también me estaba matando.

Bajamos con cuidado la montaña y llegamos hasta la playa. La luna enorme se despertaba al borde del océano. Jamás me había parecido tan bonito todo y a la vez tan triste.

No puedo irme de aquí– Me dijo el anciano- Mi tiempo se ha acabado. No me fuerces, por favor. Déjame en la playa donde las pueda ver a las dos. A mi Princesa y a la Luna. Quiero descansar así y que sean sus ojos lo último que vea.

Le entendía perfectamente.

En cuanto dijo esto cerró los ojos y dejó de existir.

Me fue fácil cavar su tumba en la arena blanda de la playa. No sentí ningún dolor ni perdida. Pensé que la muerte por Amor era la muerte más dulce y él había muerto amando, sin ningún reproche en su alma. No pidió nada a cambio.

Sin embargo a mi, el Desamor me estaba matando. Notaba una Angustia tremenda, como si alguien se estuviera colgando de mi estómago. Como si no fuera mañana a salir el Sol. Como si aquella Noche tranquila fuese a ser ya para siempre eterna.

Casi arrastrándome me acerqué a Ella.

Estas libre, tu Enemigo ya no te posee. Ha muerto– Le dije, completamente derrotado. 

-¿Por qué entonces, sigo sin ver las estrellas? ¿Por qué hay esta niebla que lo circunda todo?

-No hay niebla– Le respondí- Tienes los ojos ciegos a todo lo evidente. Tu incapacidad de Amar, de sentir algo por nada que no seas tú, te impide ver más allá.

Y noté que se me quebraba el corazón al decir esto.

Me di la vuelta y destrozado me dirigí hacia la balsa.

Espera, no puedes irte– Me gritó- Nadie me abandona. Tienes que alumbrar mis tinieblas. ¡Te ordeno que te quedes!

Empuje la barca al mar y me até al timón para no poder dar la vuelta. En aquel momento sentí una fiebre inmensa que se apoderó de todo mi ser, un cansancio extraordinario me invadió y, por fortuna, me desmayé.

Mi barca lentamente, se alejó de la Isla. Allí quedó mi Corazón, para siempre. 

 

Francisco Muñoz

Hay un Domingo de Resurrección para Todos. De las Cenizas renace el Ave Fenix.

 

  1. Qué bella historia y qué real porque así es la vida misma y así hay quien ama a los demás o quien se ama a sí mismo. verás yo siempre he dicho que el amor en realidad es un sentimiento "egoista" y al decirlo me miran con cara rara ; a lo que yo me refería es a lo que tú defines con tus propias palabras: El Amor siempre busca algo a cambio. Necesita saber que no bebe en pozos secos ni hastiados. Necesita renacer cada mañana y acunarse en la posibilidad de un rescoldo. Sin esa mínima posibilidad, el Amor huye para salvarse. Porque no hay nada que aterre más al amor que la desesperanza y la Muerte. El Amor es Vida y la Vida busca perpetuarse. A eso me refiero yo, el amor busca amor por tanto desea algo para sí mismo. un saludo cielo
    Yoly

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: