Francisco

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En tu pecho

In Mis poémas on 29 septiembre, 2008 at 18:03

En el suave aleteo de tu pecho
pensar quiero que ahora está mi lecho.
Más no sea este deseo satisfecho
si amor en ti hallare ausente.

Que todo sentimiento queda errante
cuando amor amado es desplante,
si labios de vida no se entregan
al solicito pedir del fiel amante.

Pues darte todo, corazón quiero,
sin perder ya ni un solo instante.
Compartiendo mente, palpitar y vida.
Entregando alma, corazón y anhelo.

Francisco Muñoz

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Bella Ausencia

In Mis poémas on 28 septiembre, 2008 at 0:02

Bella ausencia
que te escondes
entre los árboles de otoño
y te columpias traviesa
en verdes forestas

Tu posees el alma
y el mundo lo pintas
de imponderable belleza.
Eres gris y altiva,
eres dulce y sabia.

Estás en todo
y a la vez en nada.
Eres el poso que queda
cuando el calor se aleja.

Amada ausencia
quieta de todo
en tu fantasmal
y perfecta belleza.

Déjame amor que te pinte
de ausencia y viento,
pues cuando desapareces
es cuando más te siento.

Francisco Muñoz

El Naufrago IX. Infinita Misericordia

In El Náufrago on 24 septiembre, 2008 at 14:11

 

Todo es azul, profundamente azulado. Hay Azul índigo arriba en la bóveda celeste. Hay azul verde que perfila las olas blancas que mecen mi barquito y yo me siento Azul. No cargo ya ningún peso y mi única misión es disfrutar de este fantástico día radiante que la Providencia me regala. Siento el sol amándome con su calor mientras broncea mi piel. Y en mis labios el sabor salado que lo impregna todo. El Mar me sonríe y me cubre con su excelsa magnitud de una paz olorosa y densa.

Y a mi alrededor todo bulle de Vida.

Hay vida debajo de mi. Millones de seres que desconozco, surcan estas profundidades ignotas; estos abismos inmensos que se abren ante la quilla de mi barca. Y de vez en cuando se hacen presentes, para que sepa que todo esto no está puesto solamente para el delirio de mis sentidos.

Hay también vida en el Cielo. Miles de aves lo circundan y se funden con las nubes marmóreas que adornan esta maravillosa escena que me rodea.Pero entre ellas no veo a mi amiga la Gaviota. No ha vuelto a aparecer. Me dio el impulso necesario para cerrar los círculos, para armarme del valor necesario de no necesitar una razón para vivir y continuar navegando.Para que me diera cuenta de que la vida ya es suficiente motivo en sí mismo para querer disfrutarla siempre. Me abofeteó para que reaccionase, para que de una vez despertase del sueño horrible en el que por mi propia decisión, había querido caer cautivo.

Ese desamor que me atenazaba, que no me dejaba respirar, que me impedía disfrutar de este Navegar…ya había desaparecido. Enterré el recuerdo de mi princesa en la mazmorra más profunda de mi corazón. No podría olvidarla jamás. ¿Cómo olvidar a alguien a quien se ha amado alguna vez? Todas esas personas, han conformado nuestro SER. Hemos sido camino y nos han caminado. Con nuestros pies desnudos hemos desbrozado todas sus veredas. También hemos sido camino para ellas. Hemos dejado nuestra huella y no hay que renunciar a eso…no hay nunca jamás porque renunciar a nada, siempre que nos haga avanzar como personas.

Esos amados siempre estarán con nosotros. En nuestros corazones infinitos hay miles de habitaciones y cada una de ellas está rotulada con sus nombres. Todas sus pertenencias permanecen imperecederas allí y podemos volver a visitar esas estancias cuando lo deseemos.

Pero a veces es conveniente cerrar el recuerdo, temporalmente, en baúles con siete llaves. Pues el olvido es necesario para seguir viviendo. Solo su bálsamo curativo es capaz de cerrar las cicatrices de los corazones en tempestad.

Ya tendrán tiempo los corazones salvajes de descorrer los velos cuando se hayan serenado y saciado de tristezas.

Mi corazón, por fin estaba ahíto y pletórico de paz. Esos círculos no existían más para mi. Decidí vivir y para ello tenía que desprenderme de toda ilusión marchita. Debía vaciarme para poder volver a entregar esa luz intensa que habitaba en mi.

Ya no tenía nada…el círculo se había cerrado de nuevo.

Tumbado en el suelo de mi barquito, fundiéndome con la Eternidad y meditando sobre todo lo que me había llevado hasta allí, no me di cuenta de que el cielo empezó a adquirir súbitamente, un tono absolutamente oscuro.

La Tormenta se desató en un momento y ni siquiera me dio tiempo a coger el timón. Un infierno húmedo deshizo hasta el último resquicio de mi humilde embarcación.

De nuevo me encontré en el agua, sin un suelo en el que poder apoyar mis pies. A merced por completo del poder de esas olas que antes eran mis amigas y que ahora amenazaban tragarme. Subía y bajaba y ni siquiera sabía ya distinguir el mar del cielo.

Llegó un momento en que ya no pude más. Dejé de luchar y noté como una laxitud extrema se apoderaba de todos mis miembros.

¿Así acababa todo? ¿Tan de repente? Jamás lo hubiera imaginado. Si por un momento hubiera sabido que todo terminaría de esta forma, habría besado más labios, habría dicho más veces que amaba. Me habría parado a hablar con todos los navegantes que me crucé. Habría hecho las cosas distintas. Todo lo habría hecho mejor y de forma más intensa. No hubiera perdido el tiempo ni un solo minuto, disfrutando de la tristeza.

Hubiera sido un mejor Hombre…pero ya era todo demasiado tarde.

Ahora me hundía en el Azul Oscuro y todo dejó de tener sentido para mi…

Francisco Muñoz

¿Te gusta el Náufrago? Sigue su historia leyendo sus anteriores aventuras:

El Náufrago I. Renacer Tras el desastre

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El Náufrago II. Cerrando Círculos

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El Náufrago III. Una puerta a la Esperanza

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El Náufrago IV. Después de la Noche

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El Náufrago V. El Encuentro

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El Náufrago VI. El Enemigo

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El Náufrago VII. La Insoportable Levedad del Ser

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El Náufrago VIII. La Decisión

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Mi vida sin ti

In Mis poémas on 21 septiembre, 2008 at 14:56

Como duele vivir
sin ti.
Como pesa el corazón,
cuando te has ido.

Me duelen los labios.
Me duelen los ojos,
porque tú me faltas.

Es profunda
la prisión eterna
de esta noche oscura
sin tus grilletes
de amor.

Los segundos si ti,
son horas.
Las horas son días.
Mis días sin ti,
son eternos.

Vivir puedo sin aire,
más no sin tu latido
pues me pesa la vida
cuando tú te has ido.

Me dueles.
Dueles en mi alma.
Dueles en mi pecho.
Duelen mis manos
que no te sienten.

Dueles,
en la tinta de mis versos.
Mi prosa me duele.
Duele …
porque no te tengo.

Francisco Muñoz

En Nombre de la PAZ

In En mi Alma on 16 septiembre, 2008 at 21:43

– Disculpa…no he podido evitar parar al lado del autobús.

Esto me ha dicho esta mañana mi conductor israelita Zion que me llevaba por las calles de Tel Aviv, cuando al parar ante un semáforo en rojo, un autobús urbano ha quedado a nuestra derecha.

Y he entendido inmediatamente porque me ha hecho este comentario.

En Israel los autobuses pueden explotar sin previo aviso. La gente trata de evitarlos y viven mirando hacia otro sitio. En Este País la Vida florece en cada rincón…pero la Muerte campa también a sus anchas y nadie le da a esto la menor importancia. Gente de paisano con subfusiles al hombro, personas armadas con revolver al cinto en los centros comerciales y todo es natural.

Mañana bajaré a Ber Sheba la última ciudad en el sur de Israel ante la franja de Gaza y los territorios palestinos. A pocos kilómetros de mi, allí hay una guerra de verdad y la gente muere todos los días…y esto es natural.

Pero esta es una falsa naturalidad. Lo leo en los ojos que me miran, lo leo en sus manos, en la multitud indolente que disfruta de un día de playa. Lo veo en los tanques que se cruzan conmigo en la autopista…

Y lo veo en mi amigo Eretz que es soldado paracaidista y se jacta de haber matado a diez personas con sus propias manos. Aunque según él han sido muchos más, pero los demás los ha matado en operaciones de grupo. De todas formas me ha confesado también que con lo que más disfruta es con el secuestro.

Y lo veo en mi amigo Elie, coronel de artillería del ejercito judío, que dice que el mejor día de su vida fue cuando ordenó a 300 cañones que iniciaran el bombardeo del Líbano. Y se llena de un orgullo incomprensible para mi.

Y estas personas son personas normales, soldados que tienen que luchar por sus vidas. Muchos de sus camaradas han fallecido en combate. Son nobles, pero también terribles.

Y me he dado cuenta de la enorme suerte que tengo, por no haber tenido jamás que derramar sangre de ningún hermano. ¿Sería yo igual que ellos, llegado el caso? ¿Pueden unas manos, creadas para Amar, apretar un gatillo y matar a otro ser humano, sin sentir ningún complejo de culpabilidad?

El Hombre es capaz de lo más sublime y a la vez de lo más terrible.

Y yo, que hice hace una eternidad, de la carrera de las armas mi vocación y mi honor, ¿sería hoy capaz de ir a una Guerra en Nombre de la Paz? ¿Podría matar en Nombre de Dios o Inmolarme justificándolo? ¿Podría ser un hombre normal luego, y amar y criar hijos sin que eso hubiese quebrado mi alma?

Dios Bendito, te doy las gracias porque nunca me has puesto en esta situación. Te pido en tu infinita bondad que todas estas situaciones acaben de una vez. Que no se vuelva a justificar la Muerte y el Horror en nombre de ninguna Religión. La Paz se puede lograr sin necesidad de la Guerra.

El Odio solo se acaba con Amor.

Francisco Muñoz

Amiga Luna

In Mis poémas on 14 septiembre, 2008 at 1:31

Te he admirado lunita
flotando etérea en mar oscuro.
Altiva y preciosa
en tu orgullo blanco,
amiga hermosa.

Rodeada de un ejercito
de luceros de plata
que protegen tu belleza
y guardan tu mirada

En tu lecho de nubes grises
que por tu amor porfían
que ansían tu abrazo
y tu alegría.

Lunita dulce y bella
se que velas su noche
se que ella te mira
y se pregunta.

Dile, luna hermana
que cautivo estoy
en la prisión de su mirada.
Que esta oscuridad
dulce y eterna
preludio es solo
de la luz de la alborada

Que mi amor la escolta,
que mi brazo le guía
Dile luna todo esto
diselo al alma mía.

Francisco Muñoz


Barro y Arena

In En mi Alma on 11 septiembre, 2008 at 9:37

Todos llevamos barro y arena en el corazón. Es esta arcilla elemental la que nos permite modelar nuestros sentimientos y la que posibilita el pasar de la imaginación a la acción. Somos Barro y arena, amor y odio, luz y oscuridad. Todo esto se bate en el atanor de nuestras almas y mueve el mundo para Bien o para mal. Tenemos el Poder de decidir la mezcla que queremos poner en nuestra vida y en las vidas de los que nos rodean. También podemos decidir cuando y donde iniciamos el camino y las botas de siete leguas con la que queremos andarlo. El camino puede ser muy cuesta arriba o ligeramente inclinado, depende de las gafas con las que queramos mirarlo.

Esta mezcla de arena, sangre y barro que corre por nuestras venas es la materia prima esencial de la que están hechos los sueños, también puede obstruir nuestras arterias y acabar con el Caminar porque nada es absolutamente bueno o malo, excepto el Padre que es el Bien Absoluto.

Somos nosotros con la libertad que El nos da, los que tenemos la capacidad de elegir con que queremos construir nuestros sueños o nuestras pesadillas. Esto es lo que nos hace distintos a todos los demás Seres, la posibilidad de elección.

Siempre he oído que si quieres a alguien has de dejarle libertad para que vuele lejos, si vuelve es que siempre fue tuyo…

¡Padre Mío, que bondadoso y bueno eres! Tú me dejas elegir, quererte o no sentirte. Es tu calor lo que ilumina mi llama. Cuando me aparto de Ti mi luz se apaga y el frío me invade, porque no te siento.

Señor, Dios mío, ¿Qué tengo yo para que mi amistad procures? Me AMAS porque me conoces, sabes de la grandeza que es capaz de albergar este Espíritu que te pertenece, pero no te sorprendes cuando la oscuridad me domina y gobierna mis acciones.

Señor Tú me Amas porque me has creado y para Ti no existe ningún recoveco en mi corazón en el que no hayas estado. Estas cavernas y grutas inmensas, alumbradas por una luz eterna o sumidas en la oscuridad más terrible…todo lo has hecho Tú, con Tú Amor… Y ésta es la diferencia entre Amar y Querer.

Yo te Quiero porque no te conozco todavía, porque me inflamo ante tu Presencia, porque quiero saber más de Ti…Tú me AMAS porque me aceptas con todas mis limitaciones.

Dame Señor la fuerza necesaria para quererte como Tú quieres que te Quiera…para que algún día, pueda también Amarte.

F.Muñoz

Madre de Dolor y Tristeza

In Mis poémas on 10 septiembre, 2008 at 3:11

Dónde iras Madre de Dolores,
andando sola y triste
por la ciudad callada y quieta

Son tus manos, copos de nieve
que acarician los sueños
del durmiente olvidado.

En tu regazo guardas
la melancolía,
de mil noches negras,
de un millón de gritos terribles,
de un mar muerto y baldío

Son tus labios
regalo ardiente
que nadie quiere,
Madre de Tristeza
corazón demente.

Tu cabello esconde
la promesa marchita.
Los propósitos no cumplidos
lo que pudo ser y no ha sido.

Madre Triste y Callada,
andando en calles olvidadas
cubierta por el manto del rocío
de mil noches yermas
de mil días de hastío.

Por ahí va…
Madre de Tristeza,
Madre de Dolor y Soledad.
Buscando un sueño
para poder reposar.

Francisco Muñoz

Francesco de Assisi…el enamorado de la Hermana Pobreza

In Mis viajes on 7 septiembre, 2008 at 12:58

 

"Asís Italia. Agosto del 2008

Hay una campo verde, magnífico e inmenso que rodea esta pétrea ciudad. El cielo es límpido y azul, y lo ilumina todo el poder del Hermano Sol. Las mieses están en plenitud y millones de espigas pugnan por alcanzarle, orgullosas y doradas en el cenit de su belleza, como intentando convencerle para que baje y las ame sobre esta alfombra de oro infinito. Cientos de árboles antiguos y bellos, proporcionan la sombra necesaria para que pueda refrescar esta sensación extraordinaria que disfruto desde la Iglesia de San Damián. Con esta visión embriagadora, San Francisco compuso  aquí mismo, el canto más hermoso que nadie haya podido escribir. Un canto de Amor a la Naturaleza y de Amor al Hombre. Y de eso va toda esta historia. Del AMOR que lo mueve todo . De la extraordinaria Providencia que tocó el alma de un hombre pequeñito en cuerpo, pero extraordinario en Espíritu. Un Alma embargada de Amor hacia todo y por el Todo. Alguien que muriendo al Mundo y sus engaños, fue capaz de dar vida en abundancia. Fue capaz de prender candiles en las tinieblas más cerradas e iluminar las cavernas más terribles. Su ejemplo, revolucionó la sociedad del medioevo y hoy en día, el calor de su espíritu, sigue enamorando a miles de almas, que deciden también dejarlo todo y dedicarse al que sufre, al hermano herido, al doliente y olvidado. Son ejemplo vivo de lo que un buen cristiano debería ser….alegría y paz para el mundo. Ejemplo vivo del Amor del Cristo que clavado en una cruz de Amor, redime al Mundo y le da una nueva oportunidad.

Esta es la historia de mi amigo Francisco, el enamorado de la Hermana Pobreza, el amigo del Hermano Lobo….

1202. El Caballero Francisco, marcha a la guerra, deseando cubrirse de gloria y honor. Pero quiso la Providencia derribarle de ese caballo y someterlo a prisión. El jovencito Francisco, es hecho preso por sus enemigos y sometido a toda clase de humillaciones. Regresa a Asís contrito y con la armadura destrozada…no solo la de acero, sino también la de su espíritu. Se da cuenta de que las fiestas y la vida galante dejan poco a poco de interesarle y empiezan a hacerse visibles a su alrededor, los sufrientes. La Hermana pobreza, encarnada en las manos de los miserables que no tienen donde caer muertos. La belleza de esta hermana no deseada, se le empieza a hacer cada vez más irresistible y decide abandonar la vida regalada junto a sus padres, para dedicarse a la oración y el recogimiento.

En San Damián, un cristo clavado en una cruz de madera le habla: "Francisco, restaura mi iglesia". Le ordena. Y él piensa que se refiere a que reconstruya aquella Iglesia que estaba en ruinas, pero la Iglesia a la que se refería era otra….

La Pobreza en la que viven los leprosos de Asís, le conmueve. Se dedica a curarlos y regalarles amor. También se dedica a dilapidar lo que no es suyo. Regala los bienes de su padre, un rico comerciante, a los pobres y este decide, encerrarlo y ponerle bajo la custodia de su madre. Su padre pensaba que su hijo estaba loco y que quizá así recuperase el juicio. Pero no se puede pretender que una madre sea carcelera del retoño de su vientre. Doña Pica le deja muy pronto en libertad.

Después de eso Francisco renunciaría ante toda la ciudad a cualquier posesión de su padre. Entregándole incluso las ropas que vestía, se quedó desnudo en frente de todos, ante las puertas de la Catedral. El Obispo, conmocionado por el ejemplo que había dado, de completa renuncia a las ilusiones del mundo, le cubre con un saco…este sería el germen del primer hábito franciscano, una arpillera basta y sencilla, como sencilla era la persona que la llevaba.

Poco a poco el espíritu del enamorado prende en la juventud de Asís, y una revolución se produce en la ciudad. Los jóvenes abandonan sus casas y posesiones, para ir a vivir con Francisco en el campo, cuidando de los leprosos y mendigando. Muy pronto se les une la joven Clara, que luego fundaría las Clarisas.

Con doce de sus amigos, Francisco viaja a Roma para ver al Papa y pedirle permiso para fundar la orden franciscana. El Papa había tenido un sueño, en el que la basílica de San Juan de Letrán, que por aquel entonces era la sede papal, se desmoronaba. Un hombre vestido con un saco, aparece de pronto, y apoya con su espalda las columnas, evitando que el edificio se caiga. Sobre él, descansa la Iglesia y no se hunde. El Papa reconoce en ese extraño hombre, a Francisco cuando se postra ante él. Inmediatamente accede a su petición y da el visto bueno a la Regla Franciscana.

Después de esto, miles de personas de todo el mundo empezaron a unirse a la recién creada Orden. Luego llegarían los estigmas. Francisco sufrió la visita de un extraño ser que le marca en su cuerpo con las señales de la pasión del Cristo. Estas heridas le acompañarían durante toda su vida.

Francisco viajaría con los cruzados a Egipto, donde consiguió del Sultán, el privilegio de que fuesen los franciscanos los guardianes de los Santos Lugares…casi 1000 años después, los franciscanos siguen custodiando en Tierra Santa, todos los santuarios que tienen que ver con la Vida del Cristo.

Le llegó la hora de reunirse con la Hermana No Amada…la Muerte, en Asís. Pidió que le pusieran desnudo sobre la Tierra, para poder irse, de la misma manera que llegó al mundo…sin nada.

Antes de morir, pidió que le enterraran en el sitio en el que en Asís ejecutaban a los criminales.

Francisco había acabado su existencia en la carne, había recibido el beso definitivo y último de su esposa Hermana Pobreza, que le esperaba bajo el gran arco de la aurora, pero su sangre y su sombra llegaban ya a los confines del mundo. Había abierto caminos de Amor para que otros enamorados pudieran recorrerlos. Había convertido las tinieblas en luces y los desiertos en manantiales, recogiendo los dolores del mundo y convirtiendo el sufrimiento en Esperanza. Cubrió la Tierra de piedad y transformó las tumbas en cunas. Su muerte fue una fiesta y su vida un parto. Vivió acunado por los vientos y con las montañas como almohada….este era mi Francisco.

Y aquí estoy… ese lugar terrible se convirtió por Amor en un lugar mágico y bello. Una construcción hermosísima se levanta ante mi, en uno de los extremos de esta ciudad antigua y luminosa que se llama Asís. En su interior, en lo más profundo de la cripta, enclaustrado en un pilar, sosteniendo la Iglesia, se encuentra la sepultura de Francisco. Hay cientos de personas en el piso intermedio de esta catedral, pero no se oye más ruido que el que hacen los pies al avanzar. Un profundo respeto embarga a todo el mundo. Francisco, es el Santo de Todos, por todos es querido y respetado.

Lentamente desciendo las escaleras que bajan hasta el omphalos sacro. La Cripta es un sitio frío y húmedo y los visitantes giran alrededor del pilar mudo que enseñorea las tinieblas. El está allí, sosteniendo la Iglesia, incrustado en esa columna maestra que soporta el peso de las dos iglesias que hay encima. Dos altares se alzan directamente sobre los restos de Francisco, como queriendo impregnarse de la santidad y amor que todavía emanan de sus despojos mortales.

De repente me siento muy pequeñito, y con dificultad controlo un extraño temblor que me invade desde el mismo momento en que he entrado en la basílica. No se que me pasa. Me arrodillo a los pies de la columna mistérica y me agarro a la verja que la proteja. El interior está lleno de fotos que la gente ha ido dejando allí, como ex votos por favores recibidos o simplemente como peticiones hechas al Santo para algún familiar enfermo o desaparecido. El túmulo pétreo tiene un efecto hipnótico sobre mi, siento la necesidad de apoyar mi frente sobre la fría piedra y nada más hacerlo siento que esa piedra húmeda, irradia un calor balsámico que inunda mi alma. ¡Por fin, estoy aquí! ¡Gracias, Dios Mío, por haberme permitido llegar! ¡Que pequeñito soy, ante este Hombre Inmenso! Todo lo has hecho por Amor y con Fe ciega en la providencia.

Empiezo a darme cuenta de que no voy a ser capaz de dominar mi emoción y me levanto para buscar un sitio más íntimo. En la penumbra, junto a una clarisa, encuentro un sitio en el que poder arrodillarme. Recuerdo a aquella chica que en el Santo Sepulcro de Jerusalén, se sentó en las tinieblas conmigo y sollozaba profundamente. En aquel momento, al oirla llorar pensé que una tristeza muy grande la dominaba, pero al observar que yo mismo, aquí y ahora, tengo los ojos arrasados en lágrimas, comprendo que se puede también llorar de alegría, se puede llorar por que se sienta un inmenso Amor y Agradecimiento. !Que sorprendente y contradictorio es el Ser Humano!

Embargado por la más inmensa de las alegrías. Trastocado por un mar de lágrimas que me sacude y posee, me hundo en una oración profunda que me eleva y me llena de una paz arrebatadora y ardiente. Me siento trascender y ser Uno con el Todo, dejando atrás todo lo fatuo e ilusorio que mis sentidos me ofrecen. No soy más yo mismo, sino que pertenezco a la Unión de todos los que como yo, en aquel mismo momento, en múltiples lugares, son tocados por el Amor Divino y por un instante eterno, vislumbran lo que hay detrás del Velo.

Hermano Francisco,
lléname de tu Amor, dame un poquito solamente
de ese ascua perpetua que te consumía sin devorarte.
Hazme comprender que la flor más sencilla del campo,
el viento, la luna, el sol…todo se ha creado por AMOR.
Que este Amor me sacie
hasta lo más profundo de mis entrañas,
y lo devuelva cuadruplicado.
Que sienta que por Amor se mueve el Mundo,
y que los Contrarios
son caras distintas de la misma moneda.
Que comprendiendo esto,
el rencor no anide nunca en mi corazón.
Derrota mi orgullo, mi soberbia y mi vanidad
y hazme un instrumento de tu Amor,
para que amando como tú hiciste,
pueda algún día
despertar a la Vida Eterna.

Desciendo de las alturas y vuelvo a sentirme preso de mi carne. Siento un agotamiento extremo como si hubiesen caido sobre mi, un millón de años, como si la Vida se me hiciera de repente muy pesada.

Al salir al Claustro se desata un temporal terrible y la lluvia cae con obstinación y fuerza inaudita. El repicar de las gotas produce una melodía subyugante. El Agua cae de lo más alto y se funde con la tierra. En un rito de fecundidad eterno y universal. Así me he sentido yo hace un momento, cuando mi Alma ha volado libre y de pronto se ha vuelto a ver presa en la Tierra.

El Cielo está llorando, pero no son lágrimas de tristeza. El Cielo llora porque hubo una vez un Francisco enamorado del Amor, que quiso convertir los páramos en vergeles y las tumbas en cunas. Porque este Mundo necesita otro Francisco para poder seguir girando. Porque el Hermano Sol, la Hermana Luna, el lobo y los pájaros, le echan de menos. Porque necesitamos sentir la ilusión de ser Amados y de Amar a cualquier precio.

El cielo está llorando….pero llora por AMOR.

Francisco Muñoz

 

Amanece

In En mi Alma on 6 septiembre, 2008 at 19:15

Amanece…

Con lentitud, con una parsimonia asombrosa. El titán rojo se levanta de las profundidades. Todavía no se vislumbra, pero su poder lo impregna todo de un rojo poderoso, intenso, profundamente sanguíneo. Con la pasión y seguridad que da saber que sin ti no empieza nada.

Con esta determinación las nubes se empiézan a teñir de añil, de blanco inmaculado y de grises y negros resolutos. Saludan a aquel que las viste con estas miríadas mágicas e insustanciales. Con túnicas de belleza asombrosa e inimaginable. Con la fuerza del Amor que se entrega solo por poner armonía en este momento efímero, pasajero pero absolutamente eterno y perfecto.

Al son de esta armonía celestial, el mar Egeo allí abajo, se revela como un insondable paraíso de secretos de pronto desvelados. Junto a la costa se muestra verde y risueño, a medida que se aleja se cubre con todas las tonalidades del azul y al fondo es negro y profundo.

De pronto el Hermano Sol se desvela por completo en el horizonte, vestido del rojo mate que demuestra su juventud al inicio de su periplo por la infinita bóveda celeste. Es posible incluso observarlo sin que su fuerza extraordinaria nos ciegue. Nos muestra su desnudez con la cándida inocencia que mostraría un recién nacido, desprovisto de pudor o vergüenza ante los ojos de alguien asombrado.

Las Tinieblas han pasado, ya no existen, aunque alguna estrella despistada pretenda seguir colgada de un rabo de nube…su tiempo se ha ido.

Dios Mío, ¿cómo se puede ver esta maravilla y pensar que todo se debe a una concatenación de casualidades naturales? ¿Cómo se puede negar la existencia de lo Absoluto y Eterno? ¿Cómo se puede pretender disfrutar de este espectáculo y no darte gracias por haberlo puesto aquí, para el deleite de nuestros sentidos?

Estoy volando hacia Madrid. Corinto se distingue en la distancia, bañada por todos estos acontecimientos indescriptibles. Nadie en la antigüedad ha visto lo que yo veo en este momento, por lo menos no desde esta perspectiva aérea y magnífica. Y sin embargo, nadie en los tiempos más remotos dudaba de la existencia del Creador. Sólo nosotros desde nuestra posición autosuficiente y soberbia somos ahora capaces de pensar que somos los dueños del Universo, que todo lo hemos hecho por nosotros mismos. Que la Existencia se debe al fruto de la Casualidad.

Da igual Señor, que el hombre no crea en Ti…Tú jamás has dejado de creer en el Hombre…

F.Muñoz