Francisco

Estambul y la Luz Dorada

In Mis viajes on 19 marzo, 2009 at 11:16

El sol se hunde en el espejo verde azulado del Bósforo. Le cuesta despedirse, como al amante que nunca se cansa de admirar a su amada. Con sus últimos rayos dorados abraza a la ciudad y la envuelve de una atmósfera mágica, mientras promete regresar para seguir amandole al día siguiente. Probablemente guarda el anhelo y la esperanza de comprobar que Estambul es eterna, pues siempre renace de las cenizas de la historia.

A la derecha el Mármara ríela en la tranquilidad de este atardecer único, mandando mensajes en las olas que mueren al borde de las ancianas murallas y que parecen dormirse arrulladas por el ruido del mar. El Cuerno de oro al caer la tarde es un hervidero de vida y bullicio, poblado por cientos de embarcaciones que transportan a miles de personas a la ribera oriental de Estambul. La noche empieza a engalanar la ciudad y la dispone para la llegada de la señora luna.

Me encuentro en la orilla occidental del Bósforo. A escasos metros termina Europa y empieza Asia. Este es el punto de encuentro entre dos mundos que pugnan por conocerse. También por comprenderse, mientras esperan eliminar las fronteras ficticias que los hombres en su incomprensión levantan para poner bordes a lo intangible. El miedo es, en realidad, la única frontera real.

De pronto el atardecer plateado se convierte en una luminosidad roja y vuelvo a recordarte hace un millón de años. Con tu pelo incendiado de cometas, agarrados de la mano en la Torre de Pera. Tus ojos parecían un remolino vertiginoso al cual era imposible, si quiera, asomarse. Otra vez el destino quiere regalarme un atardecer rojo…

Hay cientos de pescadores colgados del puente de Gálata. Sus cañas danzan risueñas al relente de este atardecer magnífico. Los perfiles orgullosos de las mezquitas se recortan en este crepúsculo púrpura. De sus minaretes nace una llamada melancólica y a la vez armoniosa, es el ultimo rezo del día. El muecín se encarga de recordarles a los creyentes que antes de finalizar la jornada hay que dar gracias al Creador….siempre y a pesar de todo, tenemos que darte gracias Dios mío.

Me recojo en la Mezquita nueva al pie del Bazar Egipcio y me uno a ellos para dar gracias al Creador del Universo. No estamos tan distantes musulmanes y cristianos aunque pueda parecer lo contrario. Hace poco el Papa estuvo también rezando aquí en la Mezquita Azul, este hecho, según mi amigos turcos, le ha granjeado amistades entre la comunidad musulmana y ha acercado posiciones, También ha habido una aproximación a la Iglesia ortodoxa. Pudiera ser verdad que el sueño de ver a las dos Iglesias separadas desde hace un milenio estuviese próximo.

¡Ojalá Dios Mío que esto sea verdad! Que acabe la disensión entre los cristianos. Que todas las razas y religiones del mundo podamos vivir en paz y con respeto. Que acaben las guerras de religión. En el nombre del Padre no se puede alzar la espada. El Amor nada tiene que ver con el odio.

Si ahora es tan bellísima esta ciudad, que maravillosa tuvo que ser en tiempos del imperio bizantino cuando aún se llamaba Constantinopla. Las murallas eran una de las maravillas de la antigüedad. Las más enormes y solidas…pero como todas los muros, mentales o físicos que los hombres creamos, estaban destinadas a caer. Hoy son solamente un recuerdo pétreo erigido a la vanidad y soberbia humana, decrépitos y ruinosos. Nada queda ya de los valerosos caballeros que dieron su vida sobre estas almenas. Ellos y sus enemigos, son polvo que titila en el aire, su sangre alimenta las amapolas que ingenuas crecen entre las oquedades antiguas.

Aún a sabiendas de que es un homenaje a la vanidad, las he vuelto a recorrer. Conozco perfectamente cada hecho de armas ocurrido sobre estos muros durante el asedio turco de 1453. Se donde se produjeron los combates mas fieros, puedo distinguir las huellas del fuego griego lanzado desde estos farallones inmensos. Se también el sitio donde se vio por ultima vez con vida al emperador Constantino, cargando contra los otomanos cuando ya todo estaba perdido, acompañado en esta carga desesperada por un guerrero español llamado también Francisco, como yo. Dónde cayeron y qué fue de sus cuerpos nadie lo sabe. Con ellos desaparecía el Imperio Romano de Oriente y esta derrota marca históricamente el fin de la Edad Media.

Al pie de las murallas está la Iglesia Bizantina de Cora. Si queréis saber lo maravillosos que pueden ser unos mosaicos de hace mil quinientos años, no os podéis perder su visita. Es un Evangelio hermoso que narra en la piedra, la vida de Nuestra Señora la Virgen María y de Cristo. Habla también de Juicios e Infiernos…pero sobre todo, habla de amor. Después de la toma de la ciudad por los turcos, la iglesia, como todas las demás, fue convertida en mezquita. Los árabes cubrieron los mosaicos con yeso y precisamente esto, ha sido lo que los ha preservado hasta nuestros días…la Providencia, suele escribir con reglones torcidos.

He vuelto también la Iglesia de Hagia Sofía, la mas grande que existía en la cristiandad de aquellos tiempos. Fue convertida en Mezquita por Mehmet II el Conquistador de Constantinopla, aunque hoy en día es un museo. Constantinopla dejó de llamarse así desde ese momento y pasó a ser conocida como Estambul.

He recreado en mi imaginación la última Santa Misa oficiada aquí la noche de la caída de la ciudad. No se hizo distinción de ritos entre ortodoxos o católicos. Comulgaron del mismo pan y el emperador se despidió con besos y lagrimas de los caballeros aquí reunidos. Luego partieron a la defensa de la muralla…al día siguiente todos habían muerto, pero la leyenda nacía.

Esta ciudad cuna de civilizaciones, es para mi, la mas romántica del mundo. Si estás enamorado, has de viajar a este paraíso. Cenar con estos atardeceres rojos al borde del cuerno de Oro, con la Torre de Gálata al fondo y una cortina de estrellas fugaces incendiando el cielo, es una experiencia inolvidable y que recomiendo a todo el mundo.

 

Francisco Muñoz

Estambul 2009

  1. Felicitaciones por el posr amigo Francisco! Y por tener la dicha de poder recorrer esos lugares paradisíacos que mencionas. Yo desde mi Argentina,, un hermoso país en un lugar recóndito del mundo, te saludo y te agrazco que hayas puesto en nuestro conocimiento hechos y circinstancias históricas de esta magníifica ciudad que no conozco personalmente pero, sobre la que he leido algo y me he contagiado con su magia!Un saludo cordial…Kris

  2. Sin palabras, gracias por compartir tus ojos. Sencillamente sublime incluido sus aromas. El Oriente y el Occidente unidos.monse

  3. Amigo Francisco, imposible no imaginar Constantinopla al leer tu relato. Desde muy pequeña, los trenes han acompañado mis recuerdos, por eso, uno de mis viajes soñados hubiera sido Paris-Estambul a bordo del Orient Express (El Tren de Oriente). Te felicito por estas mini-vacaciones.Mapi

  4. No conozco Constantinopla ,pero siempre que escucho esa palabra mi mente la asocia a dos imágenes…la primera es la gesta de Roger de Flor sembrando esas tierras de sangre ,honor,valor ,ambición y poder…..la segunda es el cardenal Humberto depositando la bula de excomunión al patriarca de Constantinopla en Santa Sofía. Gracias por la estampa que nos has traído de Estambul con tus palabras…tan pictóricas y plásticas como siempreUn abrazo , amigo

  5. La tumba de Humberto se conserva en Santa Sofía, más sus restos no reposan allí. Fueron sacados, vejados, quemados y finalmente sus cenizas esparcidas al viento….El odio solo genera odioMapi, te diré que uno de mis mejores momentos en Estambul es hace muchos años, en mi primer viaje, en la estación del Orient Express recreando con mi imaginación a Agatha Christie bajando de los vagones.Gracias Monse y Cristina por vuestros comentarios

  6. Francisco eres una persona que ha viajado mucho, yo no he ido tan lejos ni he recorrido tanto el mundo, por eso esta entrada la leo con verdadero interés, pues descubres aspectos de Estambul que no he conocido .Los comentarios también son interesantes, pues a veces les contestas en el sitio donde quieres aclarar algo.Lo que también me ha gustado mucho es al entrar ver la frase que has puesto: SI QUIERES HACER A DIOS REÍR, CUENTALE TUS PLANES…La he pensado y veo que es una gran verdad…con la distancia de los años pasados, veo cuales eran mis planes en mi adolescencia y por donde me ha llevado la vida, es decir….Si acierto a reflejarlo en unas letras: Yo iba a hacer muchas cosas, grandes planes…Iba a ….Pero YO…Y el Señor, me tenía trazado otros con los que yo no contaba….Hoy me río de mis planes, porque creo que somos soñadores cuando planeamos nosotros….Con el tiempo veo que son los planes de Dios los que nos conducen…por sitios insospechados cuando PLANEABAMOS nosotros….Cuántos, se han realizado en la enfermedad, por ejemplo, y pensaron en grandes hazañas ,en otros tiempos …Tengo nueva entrada. Me gustaría que me dejases un comentario, tú que tan bien sabes hacerlo. Un abrazo http://corrientita.iespana.es/

  7. Preciosa entrada Francisco, gracias por compartir ese maravilloso viaje, tan bien descrito , cada rincón, cada lugar… si me lo permites, me quedo con la frase…Que todas las razas y religiones del mundo podamos vivir en paz, seria realmente fantastico, y muy necesario para este mundo, para que la humanidad pueda realmente evolucinar hacia el entendimiento , la unidad y la paz verdadera…que importante y necesario es el respeto y que poco se usa. Un abrazo. Berakha.

  8. Fue un país hermoso en aquel verano que anduve por sus tierras, ciudades y pueblos…Turquía, siempre había tenido para mí un embrujo del cual sabía que jamás escaparía…en cuanto pude programé el viaje y allí llegué oliendo nada más bajar del avión el aroma de las especias…Estambul y sus mezquitas me enamoraron al primer contacto, sobre todo la Suleimaniye…allí respiraba paz y recogimiento. Capadocia me hizo retornar a las aventuras caballerescas paseando por los pasadizos de las ciudades cristianas subterráneas. Sus ruinas romanas confirmaban la idea de grandiosidad del imperio que con los años se desmoronó. Sus aguas claras y sus costas despejaban la mirada de cualquier visitante. Volví de allí con cierta tristeza, pero guardo en mi corazón de guerrero un hermoso recuerdo de aquellos días en el imperio turco. Triple abrazo de tu hermano que siempre te lee con interés.

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