Francisco

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El Camino del Cruzado Espiritual. Medugorje. La Subida al Krizevac, el monte de la Cruz. Agosto 2009

In En mi Alma on 23 agosto, 2009 at 1:43

Hay veces que en el espacio/tiempo se abren ventanas por las que la divinidad se escurre de forma tangible hacia la humanidad. Es en esos sitios donde se descubre la presencia fortísima de ese sello que identifica lo eterno, lo imperecedero hacia lo cual todos estamos llamados. Estas teofanías son ayudas al mundo, para poder continuar nuestro paso en este camino maravilloso que es la Vida, con la esperanza puesta en la seguridad de que el Bien prevalece siempre sobre el Mal.

El Krizevac es una montaña enclavada en el centro de Bosnia Herzegovina. A sus pies un minúsculo poblado llamado Medugorje, lleva desafiando al mundo más de 30 años. Un mensaje de amor, de fraternidad, una llamada a la conversión es lanzada aquí desde los planos celestes y Nuestra Madre llama a todos sus hijos, los buenos y los malos para que comencemos a andar juntos el Camino del Amor.

Hoy me he decidido a subir esta montaña. En lo más alto se yergue una enorme cruz, construida durante el dominio comunista por los habitantes de la aldea. Esta cruz, alberga en su interior un lignum crucis y ejerce de imán para todos los peregrinos que atendiendo a la llamada de la Madre, viajan desde los sitios más insospechados y lejanos hasta este trozo de la antigua Yugoslavia.

En plena canícula, hoy sin embargo está lloviendo, lo cual va a permitirnos hacer una ascensión más relajada, pero también va a convertirla en más peligrosa, puesto que no hay sendero alguno. Se sube ascendiendo entre piedras terribles, erizadas en su orgullo milenario y que ahora, al ver estos ríos inmensos de gentes, son conscientes de la importancia de servir de sostén a muchos pies que incluso desnudos, se amparan en ellas para lograr ascender.

Todos los caminos que llevan a sitios sagrados, son metáforas de lo que es el Camino de la Vida, pero aquí esto me resulta todavía más evidente. Al alzar la vista y ver esta dificilísima ascensión, el caminante se siente impelido a no avanzar, a quedarse en la seguridad del inicio. Pero no hay premio sin esfuerzo.

Hemos rezado el Rosario para encomendarnos antes de la subida y hemos pedido por todos nuestros seres queridos y las personas que nos lo han solicitado antes de salir de España. Ayer mismo hemos asistido a una aparición de Nuestra Señora y durante esa aparición hemos visto el Milagro del Sol y casi hemos tocado lo sobrenatural con nuestra mano. Nada de lo que pasa aquí por muy extraño que sea, produce inquietud sino una inmensa paz.

Entre todas estas piedras amenazantes no se donde poner el pie, pero sorprendido descubro que en cuanto he decidido moverme, a cada paso, encuentro un hueco o una piedra amiga en la que poder apoyarme. La Vida es así la mayoría de las veces. Nos empeñamos en enfrentarnos a los múltiples problemas que nos surgen, todos a la vez y es esta tarea sobrehumana la que nos derrota y desalienta. Sin embargo cuando afrontamos los más graves problemas con decisión, estos se van desvaneciendo o arreglando por si solos. Empeñados en avanzar de golpe, no nos damos cuenta de que hay que dar “a cada día su afán” y dejar en manos de la Providencia, la ayuda que nos vaya despejando el camino. No pienses pues en grande, piensa en pequeño, en lo cotidiano, resolver lo minúsculo y enfrentarte a las dificultades de la vida una a una.

Así como aquí, en el medio de este monte majestuoso, no hay ningún camino fácil ni rápido que nos lleve hasta su cima, tampoco la Vida puede ser andada y escalada sin esfuerzo. Los caminos fáciles no avanzan, no llevan a ningún lado. Aquellos que pretendan demostrarnos que sin sacrificio es posible la ascensión, nos entretendrán en sendas que no dirigen a ningún sitio, caminos que no suben, sino que dan vueltas.

Caminante, has de armarte de valor, de Esperanza y Alegría, pues en el camino encontrarás todo aquello que necesites para continuar creciendo. El bastón de la FE, ha de servirte de apoyo en las cuestas más empinadas.

Haz de los contratiempos tus aliados, piensa en positivo. ¿Llueve y el camino se vuelve resbaladizo y peligroso? Esta lluvia también te protege y refresca. Al obligarte a andar más despacio has descubierto ese sendero libre en el que quizá de otro modo no habrías reparado.

Y después de casi dos horas ascendiendo…por fin la Cruz.

Aquí hay un silencio que resuena en lo alto, un grito mudo de alegría, de paz, de felicidad por el reencuentro con la Gracia. Sin decir nada, los caminantes buscan sitios recogidos y se hunden en la oración personal. He visto también a personas arrasadas en lagrimas.
Esto llama mucho la atención en Medugorje, la gente llora, la mayoría de las veces en silencio, abrazadas a un compañero o al sacerdote con el que se están confesando.

Yo se mucho de estas lágrimas. He llorado en Asís, ante la tumba de mi amado Francisco, sintiéndome pequeñito ante aquel alma gigante. Atenazado por una felicidad irresistible y una gratitud inconmensurable. Me he sentido ascender, ser uno con TODO y de pronto me he visto descendido y atenazado por los grilletes temporales de mis sentidos. También en Asís apareció la hermana lluvia, para refrescarme en aquella hoguera de amor que quería poseerme y carbonizarme por completo (*)

Cuando el alma perdida se reencuentra con su Creador sin haberse desencarnado, estas lágrimas son la manera en la que pedimos perdón, por todo el Amor no entregado, por las ocasiones perdidas, porque a veces CREEMOS pero el Espíritu se siente preso de nuestra carne y las pasiones nos anclan al suelo.

La Cruz se alza al cielo desde el Krizevac y abraza con su brazo redentor a todos los pueblos que se vislumbran en el horizonte. Esta Cruz y este HOMBRE, ausente de la Cruz Gloriosa nos llama a todos, independientemente de nuestra raza y de nuestra religión. EL es Padre y Hermano de la Humanidad sufriente y busca a sus hijos perdidos, en los pozos más oscuros, en las cavernas más insondables, en los Inviernos más fríos del Alma, en los desiertos más crueles del Espíritu.

Siempre pregunta por nosotros y nos espera a que QUERAMOS llegar.

Gracias Divina Providencia

Francisco Muñoz

 

(*) Link a la entrada: Francisco de Asís. El enamorado de la Hermana Pobreza:
http://fmunozj.spaces.live.com/blog/cns!35CB216D372E97AD!15021.entry

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Morir por Amor

In Mis poémas on 8 agosto, 2009 at 19:24

Morir me ofreces
a los engaños del mundo,
a mis limitaciones.
Morir a las soberbias,
a las cadenas que en el camino
mi andar me ha puesto.
Sentir Tu amor
incendiándome, impulsándome
y entregarme sin duelo.
Morir a lo complicado para comprender
Que Tú habitas en lo sencillo y alegre.
Despojarme del hombre gris
que me impide descubrirte.
Pues el triste no Te conoce
y el soberbio no Te encuentra
en las manos angustiadas
del hermano que pide.

Morir a todo quiero Señor
para resucitar Contigo.
Para ser grande siendo pequeño.
Para ser Alegria en la tristeza.
Para abandonar la nada y llenarme de Todo
Ay Señor que desde Tu Cruz me llamas,
para tenderme la mano,
para esconderme en Tus llagas.
Para decirme que aunque yo sea nada
mas que miseria y vacío,
en este desierto de desamor,
Tú Amor, me llamas.

Francisco Muñoz

Foto propiedad de Marisa Galán